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Violencia de género y las nuevas tecnologías entre los adolescentes.


Hablar en pleno 2015 de Violencia de género, debería provocarnos cuanto menos “preocupación” puesto que es un tema que deberíamos de haber casi erradicado desde la promulgación de la ley 26260 Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar y la Ley Nº 29282 que modifica la Ley de Violencia Familiar, sobre todo mostrarnos preocupación por los índices de violencia de género, malos tratos entre los adolescentes.

La violencia de género es “un tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo o género que impacta de manera negativa en su identidad y bienestar social, físico o psicológico”.
Estos hechos, no son un problema que afecte solo al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de derecho mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.
La violencia de género puede incluir, asaltos o violaciones sexuales, prostitución forzada, explotación laboral, el aborto selectivo en función del sexo, violencia física y sexual, infanticidio femenino, y así podía seguir nombrando un sinfín de actos de violencia de género.
Pero centrémonos en el titulo del post "Violencia de género y las nuevas tecnologías entre los adolescentes" donde de acuerdo aun estudio en adolescentes entre los 13 y 19 años,  “un 25% de ellas reconocen que su pareja les controla a través de llamadas, mensajes a los celulares, whatsapp, facebook entre otros”. Podemos mencionar, que es cierto, que se han reducido los comportamientos sexistas entre los adolescentes pero se han incrementado los casos de malos tratos.
El incremento de los casos de malos tratos en adolescentes, se explica, principalmente por el acceso a las nuevas tecnologías que facilitan el acoso y los insultos. De hecho, casi el 29% reconocen haber sufrido o estar sufriendo un control abusivo de su vida por parte de su pareja o ex pareja.

Del porcentaje de maltratadas, el 23,2% reconoce que ha sido ridiculizada e insultada; el 11,6% menospreciada; el 23,2% aislada de sus amigos; casi el 15% ha sido atemorizada, el 6% se ha visto obligada a realizar actividades sexuales que no quería, y el 3% reconoce haber sido golpeada. A pesar de estos resultados, no se puede proyectar toda la culpa a las nuevas tecnologías de ese incremento de la violencia de género de los menores. Puesto que gran parte de esa culpa, la tienen los adultos que han transmitido a estos jóvenes ideas machistas que hacen pervivir las relaciones de desigualdad y que, en buena parte, alientan la violencia de género.
Tanto es así, que existe ya incluso una definición técnica del síndrome de la mujer maltratada que consiste en -“las agresiones sufridas por la mujer como consecuencia de los condicionantes socioculturales que actúan sobre el género masculino y femenino, situándola en una posición de subordinación al hombre y manifestadas en los tres ámbitos básicos de relación de la persona: maltrato en el seno de las relaciones de pareja, agresión sexual en la vida social y acoso en el medio laboral.”-
Otra causa del incremento de la violencia de género, es el adelanto de la edad del comienzo de la relaciones. Esta precocidad tiene, de nuevo mucho que ver con las nuevas tecnologías; se comienzan muchas relaciones a través del móvil porque éste facilita la comunicación.
Otra causa más, que se estudia ante el incremento de la violencia de género, es el consumo de sustancias en edades muy tempranas. Edades en las que aún la personalidad del joven se está formando y que dichas sustancias, lejos de ayudarlo a forjar una personalidad sana incrementa su estado de ansiedad y grados de agresión.
La violencia de género está entre nosotros desde tiempos pasados, y la mejor manera para erradicarla es desde la raíz, mediante una educación plena en igualdad de deberes y derechos para el hombre y la mujer. Educación que ha de primar tanto en casa como en el colegio, religión, sociedad y demás ámbitos.
Seamos conscientes de la importancia de este hecho y pongámonos a trabajar en ello con nuestros jóvenes y adolescentes, para que estas líneas sean las últimas que se escriban sobre un acto de violencia de género.

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