Las llamadas políticas de ajuste, que en realidad son el desmantelamiento del estado del bienestar, tienen más y peores consecuencias para las mujeres.
La participación económica de las mujeres tiene una relación directa con la construcción del estado del bienestar, tanto como con la incorporación de los valores feministas al acervo moral de las sociedades avanzadas.
Los tres sistemas públicos que están demoliendo, la educación, la sanidad y los servicios sociales, son sectores feminizados que de siempre han empleado a mujeres y, a la vez, su existencia como servicios públicos ha desplazado las tareas de cuidado, responsabilidad casi exclusivamente atribuida a las mujeres históricamente, al conjunto de la sociedad permitiendo cambios sociales necesarios tanto desde el punto de vista de la justicia social como de la eficiencia económica.
Si a eso añadimos la manera particularmente perversa de cómo afecta "la reforma laboral" a las mujeres, tenemos un nuevo y peligroso paso atrás que no sólo precariza el empleo femenino sino que además supone un grave retroceso en la corresponsabilidad y en la conciliación de la vida personal y laboral de las trabajadoras y trabajadores.
Ahora no sólo tenemos más mujeres paradas sino que además estamos retrocediendo en los avances alcanzados en igualdad por que todos son razones ideológicas las que están detrás de todas estas contrarreformas.
Es por ello que debemos seguir trabajando unidas por hacer prevalecer todos los derechos adquiridos a través de la historia. La manifestación del 12M / 15M también tiene nombre de mujer.
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