El asesinato de una mujer a manos de su pareja no es un suceso más. No se trata únicamente de
una dramática consecuencia provocada por una situación personal que puede
ocurrir, quizás también, entre las
paredes de un domicilio particular.
Todo crimen tiene un culpable, pero también tiene un contexto y ese contexto es un orden social basado en la discriminación hacia las mujeres, porque la violencia que en sus diferentes etapas es un atentado contra la integridad física y moral y un ataque a la dignidad, pero es sobre todo, un grave e intolerable violación a los derechos humanos.
Todo crimen tiene un culpable, pero también tiene un contexto y ese contexto es un orden social basado en la discriminación hacia las mujeres, porque la violencia que en sus diferentes etapas es un atentado contra la integridad física y moral y un ataque a la dignidad, pero es sobre todo, un grave e intolerable violación a los derechos humanos.
La
violencia de género no solamente destruye vidas, sino que también limita la
participación en la vida pública de las mujeres como colectivo, condicionando
el ejercicio de la plena ciudadanía por parte de estas. Los costes personales y
sociales de la violencia hacia las mujeres son irreparables.
Acabar
con la violencia de género pasa por promover en esta sociedad un cambio de
valores y actitudes que nos afectan en lo personal. La codificación de las
mujeres, la sexualización de las niñas, la interiorización de que una mujer
pertenece a un hombre, que tiene menos autoridad que él, menos poder de
decisión… Cada una de estas creencias y situaciones ahonda en la desigualdad y,
en consecuencia, allana el camino a la violencia machista.
Posicionémonos
activamente ante cualquier expresión de violencia contra las mujeres
denunciándola, no consintiéndola, no permaneciendo en silencio… La violencia
contra las mujeres no es un suceso que afecte solo a la familia de la víctima,
es un problema que nos concierne a todas y a todos. Hemos de ser conscientes de
que en cada paso que damos en la vida, en cada decisión que tomamos, en cada
actitud, en cada palabra que utilizamos, estamos dando un paso adelante o un
paso atrás en el camino de la igualdad.

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