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Trabajadoras del hogar.

Unos días atrás estuve conversando con un grupo de mujeres de diferentes nacionalidades y el punto principal donde se centro la conversación fue sobre los derechos de las trabajadoras de hogar o empleadas domesticas. Hablaban, que en sus países de origen nunca habían trabajo en este campo, pero por diferentes circunstancias de la vida emigraron a este país cuyo fin es encontrar una mejora laboral, es decir un trabajo para poder vivir dignamente y sobre todo enviar remesas de dinero a sus familias. Las mujeres trabajadoras domesticas lo tienen muy claro cuando hablan de sus derechos laborables, pero aún así tratan de captar toda la información necesaria para poder defenderse o hablar con sus empleadores o informar a sus compañeras de sus derechos. Saben también que no es nada fácil reinvidicar sus derechos como trabajadoras, por lo tanto se mantienen en pie de lucha para poder lograr sus reivindicaciones, se organizan y sobre todo buscan la protección que tienen como cualquier persona trabajadora. Ellas tratan de crear conciencia a las personas con respecto a las empleadas del hogar. Estas mujeres que trabajan en el servicio domestico tienen los mismos derechos y beneficios de los que goza cualquier trabajador, pero en la actualidad todavía aun existen trabajadoras donde sus derechos se encuentran vulnerados por que trabajan en circunstancias de precariedad y sin ninguna garantía de futuro. Según datos del Instituto nacional de estadística (INE), en su Encuesta de población activa (EPA) en España hay aproximadamente 700 mil trabajadoras domesticas, casi el 70 por ciento de las mismas son mujeres inmigrantes y se mueven dentro de tres modalidades; las internas que viven en su sitio de trabajo, no disfrutan de vacaciones y solo gozan de un día libre a la semana; las externas que no duermen en su sitio de trabajo pero que cumplen un horario y las externas que cobran por horas. Dentro de las trabajadoras del servicio doméstico, las empleadas internas son quienes se encuentran en peores condiciones. Por que no tienen clara la duración de su jornada de trabajo que en muchos casos excede la media de 40 horas semanales, aunque hayan terminado su jornada laboral, muchos empleadores siguen contando con sus servicios por el mero hecho de que viven dentro de su casa. No gozan de pagas extras por estas horas ni por ningún concepto. Al integrarse en el Régimen General, quienes realizan este tipo de trabajos podrán cotizar desde la primera hora trabajada. Otro dato de importancia es que de este colectivo, solo el 50 por ciento aproximadamente cotiza en la Seguridad Social, lo cual indica que la mayoría de estas mujeres no dispondrá de respaldo para el futuro. Las empleadas del hogar siempre han sido vistas como un colectivo de bajo nivel, no obstante la realidad es otra. La mayoría de estas mujeres (y ahora hombres) son personas con formación universitaria y en el peor de los casos con formación profesional, aun y cuando hay muchas que solo tienen un nivel educativo de bachillerato. La lucha constante de estas mujeres, trabajadoras del servicio domestico es en contra del sistema, o del empleador, el sistema es el que no funciona, para esto hay que concienciar a los empleadores sobre la importancia de que su empleada esté bajo Régimen General.

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