América Latina y el Caribe es una de las zonas del mundo donde se registra una disminución en el trabajo infantil, pero en la región aún hay 14 millones de niños en esta situación, la mayor parte de ellos realizando tareas peligrosas.Por lo tanto el trabajo infantil es un problema social que flagela a millones de niños en el mundo. Nadie duda que la pobreza es su principal condicionante, sin embargo, no se ha tomado en cuenta que no es necesariamente la insuficiencia de recursos materiales el factor que lo determina. Quizás hemos olvidado algo más importante aún en la comprensión de este fenómeno social: que para que un niño trabaje alguien toma una decisión, que se realiza en el ámbito privado del hogar al cual el niño pertenece.
Se ha demostrado que las formas de ubicarse y pensar de los padres de estos niños sobre el trabajo infantil difieren de manera significativa diversos factores como su zona de residencia, edad, nivel educativo, experiencia familiar y experiencia personal como niño trabajador, entre otros. Parece ser que el trabajo infantil es una consecuencia de los procesos mentales que se derivan de las formas de vivir de padres de familia y familias expuestos a la pobreza y que éstos procesos deben seguir estudiándose, conociéndose y trabajándose. Por otro lado es importante recordar siempre que no se heredan sólo los condicionantes sociales de la pobreza, sino ante todo lo que se trasmite son formas de pensar y actuar que la perpetúan, pero que a la vez permiten la adaptación y la sobre vivencia en entornos de alto riesgo.
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